domingo, mayo 24, 2015

Cartas

A todos nos gustan las historias de coraje. Las chiquitas, esas donde alguien putea contra la burocracia, le canta la justa a un forro, se para y reclama. Porque nosotros no hacemos quilombo. Nos convencemos que nos la vamos a cobrar en las próximas elecciones o cuando nos saquemos el Quini o cuando nos mudemos o cuando nos asciendan o cuando...
Me aburría tomar cafés con él pero no me quedaba otra. Siempre salía con que había vivido en Buenos Aires como para darse brillo, que él no era un provinciano. Y sin preguntarte te contaba una historia.
-Éramos dos cadetes y un día fuimos juntos al correo. Estábamos en la cola y me dice mirá ese empleado cómo le recibe las cartas a los jubilados, las tira a la mierda y se queda con las estampillas. Cuando nos toca a nosotros dice tengo esta carta. Muy bien, señor, le contesta el tipo todo formal, y mientras preparaba la carta mi compañero le dice ¿Así que vos sos el hijo de puta que le tira las cartas a la mierda a los viejos y se queda con las estampillas? El otro, duro, dice no sé de qué me habla señor, sin levantar la vista, haciéndose el boludo. Te voy a recagar a trompadas si te veo otra vez, le dice mi compañero, que era así, re normal. No sé de qué me habla, señor, le repitió el tipo. Y nos fuimos... pero hay que tener huevos ¿eh?


viernes, mayo 22, 2015

Rojo

Semáforo rojo en el cruce de la 5 y circunvalación. El de al lado se hurguetea la nariz como buscando el cerebro. Piensa. Un proyecto de idea lo ronda. Dale con el dedo, hasta lo pone como si fuera un gancho para arriba. La vista perdida al frente. Parece que la idea ya viene. Meta con el dedito. Verde. El ensayo de idea se esfuma. Fin del placer.


Vení pibe que te voy a contar algo...


Lástima que salí en el espejo de atrás cuando le saqué la foto.

jueves, mayo 21, 2015

Pecera

Los miraba a través de la vidriera de un café. El flaco gesticulaba, revoleaba un brazo para acá, el otro para allá. Hacía montoncito con las manos y se las apuntaba al pecho. Sus labios no paraban. Ella escuchaba, seria, con la cabeza inclinada. Lo miraba fijo sin decir nada. Muy fijo. Era como ver una pecera. Y alguien iba a ser devorado.


sábado, mayo 16, 2015

Ellos

El papá se fue cuando él era chiquito. Cada uno hizo lo que pudo con su vida. Ahora se encontraron. Si los mirás bien, el papá parece que se achicó, y el hijo es enorme.


jueves, mayo 14, 2015

leer y escribir

Te cuento otra. El pibe quiere aprender a leer y  escribir. No tiene 5 años, tiene como 19 o 20. Le esquivó a la escuela y nadie se calentó mucho. No es que ahora esté buscando laburo. Se puso de novio. Quiere usar el wasap pero el mensaje de audio no le va porque los amigos lo escuchan y lo cargan. Quiere privacidad. Un plan de alfabetización que entienda su necesidad.


miércoles, mayo 13, 2015

Dedo

Me gustaría que esto sonara como un relato de Sam Shepard. Una historia simple en un lugar seco y con el sol a pleno. Una liebre corriendo. Una chica hace dedo. Con un perro. ¿Algún conductor levantó a alguien alguna vez que estuviera haciendo dedo con un perro? No hay registro en los archivos del viajero pobre. Ella lo hacía. Y uno paró. En una camioneta vieja. El muchacho amable hizo marcha atrás para que ella no tuviera que caminar. Y mató al perro. Los dos lloraron todo el viaje hasta llegar a destino.


sábado, mayo 09, 2015

Dos, tres, muchas pymes

Hace rato que vengo pensando que en algunos pampeanos existe la fantasía de la llegada de grandes inversiones, de enormes empresas que aterricen en nuestra provincia para dar decenas de fuentes de trabajo. Y voy a la Expopymes y digo: ¿necesitamos eso? ¿para qué? ¿Y si en vez de darle $40 millones a una empresa de afuera para que que se instale acá lo repartimos de alguna manera entre las pymes pampeanas? Con esa plata harían mil cosas: viajar, promocionarse y capacitarse, por ejemplo. Y tendríamos centenares de pequeñas empresas de calidad en los pueblos (como las que existen, pero más) que darían trabajo a mucha gente.


jueves, mayo 07, 2015

Actitud

Un gitanito hace malabares en un semáforo con tres cascotes que encontró ahí mismo, al lado de la ruta. Eso es actitud.

domingo, mayo 03, 2015

Leyendo

Prolija crónica de los tejes y manejes de palacio de aquellos días. Muy interesante para recordar esos días que parecen tan lejanos y que están ahí nomás.


Lolita es de esas historias que uno -yo- se cree que conoce, porque más o menos está enterado de la anécdota, pero cuando la leés es muy muy otra cosa, distinta, más profunda, compleja, terrible...


Me le recomendaron como una entrada amable al mundo Faulkner, y no le erraron. Tragedias épicas que entran en una garrafa de whisky.


Cuando escribe ficción (o casi-ficción, podría ser su género) es muy bueno. El puterío de una época de la diplomacia argentina.


viernes, abril 10, 2015

Paco Taibo y Rodolfo Walsh

–¿Qué descubrió de la vida de Walsh al hacer este documental?

–Lo larga que es su trayectoria de reencuentro con todo. Le tomó tiempo definirse en términos de literatura, le tomó tiempo definirse como periodista, como militante, como argentino. Rodolfo era de procesamiento lento, de larga cocina. Cocinaba un montón sus opciones personales. No lo tenía así en la cabeza, no lo veía. Visto desde lejos y a la distancia del que lee los escritos, da la impresión de una carrera mucho más fulgurante, mucho más rápida. Y no lo es. Me queda una rabia enorme y avanzando en la historia de Rodolfo Walsh le iba diciendo: “Hay una docena de reportajes que no hiciste compadre. No los hiciste. Reportajes de investigación que no escribiste”. Por ejemplo, el gran reportaje de cómo se armó el golpe militar. ¡No lo escribió! El era el que tendría que haberlo escrito.

El resto, por acá.

Pues nada, eso

lunes, marzo 30, 2015

¿Yo S.A.?

Voy a ensayar una idea y espero se me perdone por eso, por estar escribiendo en Beta. Algún tiempo me interesó esa idea marketinera del "Yo S.A." o "Mi marca soy yo", al estilo Tom Peters. Y ahora me voy dando cuenta de la mentira que ese concepto encierra. Otros seguro ya se enteraron mucho antes, pero a mí me cuesta un poco eso de pensar.

Uno es una integridad humana, no es un logo ni una marca ni una empresa. No es un rato oficinista y otro rato padre, por ejemplo. Uno siempre es el mismo y hace todo siendo o no coherente con la propia esencia (es una elección de cada uno). Creo que teniendo eso en claro se simplifica un poco la vida, no en el sentido de empobrecerla, sino por la simpleza de dejarse ser y entonces ser siempre el mismo, sin posturas forzadas de acuerdo al rol.

Y más. Agrego el concepto del "emprendedor", tan meneado, al punto de que uno se termina sintiendo culpable si no es emprendedor, si no encara un proyecto que busque cambiar el sistema o revolucionar el mundo. Claro que esas son ambiciones válidas, pero nunca en la onda del "emprendedor solitario", sino a través de proyectos colectivos. Desconfío del emprendedor que triunfa en un entorno en ruinas. Mejor nos salvamos todos.