viernes, diciembre 09, 2011

El Amanecer

En Santa Rosa hay otra ciudad que no tiene nada que ver con esta en la que yo vivo. La otra es una ciudad por la que no pasa el basurero , un día para lo orgánico y otro para lo inorgánico, porque justamente ahí es el lugar adonde llegan los camiones con la basura. Es el asentamiento El Amanecer, calle Duval al fondo. Y hay gente de esa ciudad, que es Santa Rosa pero que no es la Santa Rosa en la que yo vivo, que sigue buscando algo valioso entre lo que en mi ciudad se considera basura. Y lo valioso no necesariamente tiene que ser cobre o aluminio, sino algo para comer.

Ahí la gente no tiene tatuajes copados con ideogramas chinos o dragones, ahí hay tatuajes tumberos, desdibujados en pieles ultracurtidas por tantas cosas. El extraño, el vecino de mi ciudad, se nota desde lejos y es recibido con ojos que titilan entre la desconfianza y el agradecimiento. Bueno, ahí hace poco nació una beba, en lo de Juárez. Ahí tenés un verdadero pesebre, pero con dogos y galgos con sarna. Ellos, los habitantes de esa ciudad, no van a venir en Nochebuena a golpear la puerta de casa, pero yo puedo ir y llevarles algo. No me sentiré mejor persona, apenas tendré un poco menos de culpa a la hora del brindis.

En esa ciudad no hay Facebook ni mail. No hay luz. Esa gente es millonaria en bolsitas de residuos, esas que –a diferencia de ellos- son reciclables.

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